Manzanedo y Valdebezana

Información conseguida en arteguias.com.

 

En este recorrido, comprobaremos la baja densidad de población del territorio. Los pueblos son pequeños y de un encanto delicioso, donde no faltan las segundas residencias de personas deseosas de paz y tranquilidad. En el Valle de Manzanedo y sus alrededores hay un nutrido ramillete de iglesias románicas (como en casi toda la provincia de Burgos) y de todas ellas hemos elegido las más completas e interesantes que son las de Crespos, San Miguel de Cornezuelo, San Martín del Rojo y Ailanes. Estas iglesias tienes una serie de características comunes que podríamos resumir en:

  • Volumen modesto.
  • Poderoso ábsides de sillería, con anchos contrafuertes (en algunos casos con dos cenefas rodeando la cabecera).
  • Escultura un tanto ruda pero expresiva.

 

Crespos. Iglesia de la Inmaculada Concepción

Crespos es un pueblecito minúsculo rodeado de un verdor impresionante. En medio de la aldea y sobre una ligera cuestecita podemos ver la iglesia de la Inmaculada Concepción, fechada en la primera mitad del siglo XII. Se trata de un templo pequeño, de líneas compactas, austero en su aspecto externo. El ábside tiene contrafuertes y una ventana cegada, además de dos impostas ajedrezadas, que también veremos en San Miguel de Cornezuelo. La puerta está en el muro meridional. El arimez en que se abre sirvió de base para la construcción de una espadaña evidentemente muy posterior (siglo XVIII). Las arquivoltas tienen perfiles y decoraciones geométricas, mientras que los capiteles son vegetales unos y zoomorfos otros (pareja de leones y águila con las alas abiertas). Los canecillos son rudos pero de gran impacto visual. Uno de ellos muestra a un hombre onanista, otro una liebre y quizás el más interesante es el de un animal que parece engullir la cabeza de un personaje. El interior muestra una mejor y cuidad articulación, gracias a las arquerías ciegas sobre columnas del hemiciclo y muros presbiteriales.

 

San Miguel de Cornezuelo. Iglesia de San Miguel Arcángel

La iglesia de San Miguel de Cornezuelo es la joya románica del Valle de Manzanedo. Su ubicación a unos cientos de metros del núcleo de la población y comunicada por una estrecha carreterita exige preguntar por ella pues es bien fácil perderse. Es posible que esta iglesia perteneciera a algún monasterio y su construcción, dadas las relaciones estilísticas con Crespos, deba fijarse -pero no con certeza- entre 1130 y 1150. La iglesia de San Miguel de Cornezuelo es, probablemente, la más importante de todo el Valle de Manzanedo. La de Crespos es más modesta y parece subsidiaria de aquella. Vuelve a mostrarse una buena obra de sillería con similares hechuras que la de Crespos, pero con la particularidad de tener la puerta en el hastial occidental y que, a pesar de lo que pueda suponerse, no es lo habitual en nuestro románico, ni específicamente en el románico rural burgalés. Tiene esta puerta un tímpano formado por varias piedras ensambladas. La parte baja del mismo lleva un árbol con frutos -quizás el 'Árbol de la Vida'- y encima, a la izquierda, una cruz patada. A la derecha se esculpió en bajorrelieve una escena donde un hombre armado con espada es atacado por un cuadrúpedo, seguramente un león. La talla es muy ruda y confirma la limitada pericia de quienes trabajaron en estas iglesia de del Valle de Manzanedo, más proclives a la cantería que a la escultura. El ábside, además de los contrafuertes, tiene una ventana con arquivolta y columnillas con animales esculpidos. Los canecillos del ábside son interesantes por los motivos y la forma de cincelarlos. El escultor utilizó los volúmenes de forma nítida pero sin detalles ni texturas, empleando un lenguaje rudo pero efectivo en su expresionismo. Entre ellos hay músicos, mujeres exhibicionistas, gatos (¿o quizá leones?), aves, un hombre con barril, etc. De nuevo, el interior de la cabecera muestra una muy buena y elegante articulación, gracias al ventanal del hemiciclo, las impostas taqueadas y especialmente por la arquería mural.

 

Ailanes. Iglesia de la Inmaculada Concepción

La iglesia de San Cristóbal de Ailanes parece derivar de las formas de su vecina de Crespos, aunque parece más ruda. Se encuentra hundida bastante con relación al terreno que la rodea, lo que le hace perder verticalidad. Lo más destacable, como en todo el grupo del románico de Valle de Manzanedo, es su ábside semicircular de sillería y dos cenefas que lo rodean. También, hay que citar la espadaña románica de los pies. Hay una nutrida colección de canecillos, labrados por una mano no demasiado fina en el modelado de las figuras. Aparecen bustos humanos, cabezas y animales de cuerpo entero, etc.

 

San Martín del Rojo. Iglesia de San Martín

La iglesia de San Martín del Rojo es un pequeño templo, sencillo desde el punto de vista arquitectónico. Canecillos y algún que otro capitel inciden en la temática de los músicos y bailarinas. Hay que fijarse en el pórtico que antecede a la puerta original de la iglesia, pues sus capiteles son románicos y proceden de otro despoblado. La puerta propiamente dicha tiene arquivoltas de medio punto. Lo más significativo es la arquivolta exterior que lleva una serie de personajes encadenados a lo largo de la misma y un demonio que se supone les lleva al infierno.

 

Y en el Valle de Valdebezana...

El Valle de Valdebezana está algo más al norte que el de Manzanedo y tiene como una de las referencias más importantes el famoso Embalse de Arija (del Ebro). En esta zona también encontraremos, en muy pocos kilómetros, varios templos románicos rurales como San Vicente de Villamezán, Virtus (con precioso castillo), Bezana, Montoto, Soncillo, etc.

 

San Vicente de Villamezán y Virtus

La iglesias de estas dos poblaciones del Valle de Villamezán distan menos de 10 kilómetros.  No es extraño, entonces, que parezcan haber sido construidas por el mismo taller en las primeras décadas del siglo XIII. Ambas debieron ser templos de una nave y ábside semicircular sin columnas exteriores y un pequeño ventanal en el centro. También ambos tienen su respectiva espadaña a los pies. Las dos han sufrido alteraciones y adiciones, pero ha perdurado lo necesario para evaluarlas como templos pequeños y tardíos, sin apenas concesiones escultóricas. Si bien su encanto subyace en su perfecta adecuación con un paisaje bello paisaje verde y montañoso.

 

Montoto

La iglesia parroquial de Montoto es un nuevo ejemplo de la sencillez del románico rural del Valle de Valdebezana, donde el encanto hay que buscarlo en la armonía con que se integran estas pequeñas construcciones con el entorno boscoso y montañoso donde se asientan. La puerta se encuentra cobijada bajo un porche moderno y es el como de la sencillez: un solo arco apuntado con rudo guardapolvos. La cabecera está mejor trabajada y presenta las características comunes ya vistas en la mayoría del románico popular de esta zona: ábside de sillería de tambor y anchos contrafuertes.

 

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